La minga camina en Nariño en busca del pacto hacia un nuevo país

Organizaciones sociales pertenecientes al comité unitario departamental de Paro-Nariño, reciben a esta hora en San Juan de Pasto, a la Minga nacional, Popular, social y comunitaria

En unidad y resistencia, organizaciones sociales pertenecientes al comité unitario departamental de Paro-Nariño, reciben a esta hora en San Juan de Pasto, a la Minga nacional, Popular, social y comunitaria, donde se intercambian propuestas que permitan dinamizar acciones en el marco del gran paro nacional.

En el auditorio de la Central Unitaria de Trabajadores CUT-Nariño, los presentes coincidieron en afirmar que el Paro no se ha acabado, que, después de casi dos meses de indignación, son muchos los motivos que obligan a unirse para resistir con más fuerza y exigir garantías para la vida digna, los derechos humanos y la democracia.

En ese sentido, en el espacio de conversa, se afirmó que el olvido del estado, la desigualdad, pero sobre todo la violencia sistemática demostrada por el gobierno nacional en el tratamiento de criminalización de la protesta social, donde los jóvenes han sido asesinados, desaparecidos, judicializados y los líderes sociales amenazados, entre otras situaciones, son algunas de las razones que motivan a juntarse entre distintos, entre quienes defienden la vida y se indignan con este nefasto gobierno.

Así las cosas, los diferentes sectores sociales afirmaron que ante la falta de voluntad política del gobierno de Ivan Duque Márquez, el Paro nacional se fortalece, y sus bases, conformadas por los jóvenes de la primera línea, estudiantes, centrales obreras, comunidades indígenas, campesinas, afrodescendientes y demás sectores populares de campos y ciudades, proponen mecanismos constitucionales que convoquen a la esperanza y a la solidaridad, y que encaminen los esfuerzos hacia un pacto por un nuevo país.

Esa propuesta política distinta, la del pacto, donde se demuestra la falta de voluntad del gobierno para dialogar con el pueblo, pero donde también se le exige garantías para poder desarrollar el proceso, es sin duda un camino de unidad en defensa de la vida y los derechos de las comunidades, que se sale de la confrontación y busca alternativas de solución ante la crisis social originada por la actual política de guerra implementada por este gobierno.

Entre tanto, se continúa en movilización, pero se cambia la estrategia, la cual, a través de un pacto, donde el encuentro, el dialogo permanente y la palabra, serán el camino que reconstruya el respeto a la vida, como salidas estructurales a las problemáticas que hoy vive el país.

Por programa de comunicaciones CRIC

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